2011/08/05

Elorrio, ética y aritmética



Iñaki Uriarte
Las pasadas elecciones municipales han dejado en Elorrio uno de los casos más singularmente vergonzosos de la prostitución política a cargo del PNV. El partido ganador en la villa fue Bildu 1741 votos, seguido por PNV 1505, PP 276, PSE 223 y Aralar 199 y que como consecuencia otorgan seis concejales a cada uno de los dos partidos vascos y uno al representante de la colonia española residente en el municipio. El indisimulado furor por el poder de la derecha vasca se reviste de indiferencia ideológica y es capaz de todo con cualquiera a fin de acaparar mando y así ha sucedido en Elorrio.
Con una absoluta carencia de ética para que pudiera salir elegida alcaldesa la candidata jeltzale Ana Otadui ha admitido el voto del ambulante concejal Carlos García (PP) de lamentable recuerdo en su periplo por Bilbao. Presentado por su partido para incordiar en un bello municipio abrumadoramente euskeldun y abertzale este personaje ultra español es un reconocido provocador nato, profanador y embrutecedor de esculturas simbólicas, la de Sabino Arana y la de Jose Antonio Aguirre con su bandera rojigualda, feroz hostigador de la juventud y las kompartsak. En definitiva una calamidad para la convivencia social.
Esta maniobra aritmética alegremente aceptada revela una repúgnante idiosincrasia. El PP es un partido neofascista y antivasco sucesor en el tiempo de los esbirros de la criminal dictadura franquista, de aquellos genocidas que ordenaron a la 213 escuadrilla de la Aviazione Legionaria Italiana a las 8:45 del 31 de marzo de 1937 bombardear además de Durango y Otxandio, Elorrio ametrallando posteriormente a la población causando siete muertos.
¿Es posible qué los elorriotarrak y especialmente familiares de quienes sufrieron aquel asesino ataque, muchos de ellos probablemente afiliados o simpatizantes del PNV, puedan admitir moralmente que un sucesor de aquellos terroristas españoles que no han condenado ni se han arrepentido 74 años después de masacrar nuestra tierra con sus miles de criminales acciones, les ayude con su turbio y reaccionario voto a tener una alcaldía? Era mucho más digno seguir en una honesta oposición trabajando en progreso de la villa. Despreciable ideología la del PNV que valora menos la historia, la memoria, la autoestima y dignidad colectiva por una makila manipulada.
Algunos hipócritas de la dirección del partido junto con los habituales medios de intoxicación comunicativa reprochan que los votantes del partido mayoritario dieran la espalda a la alcaldesa impuesta y que justa y merecidamente abuchearan, lo contrario de aplaudir, a estos monigotes políticos. Traicionar la voluntad popular no puede ser ni olvidado, gratuito ni cómodo. El tiempo les juzgará.


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