2009/05/10

Dispersión




Mertxe es una vecina de Indautxu que conoce muy bien el tema de la dispersión de los presos políticos vascos. Ahora que se cumplen 20 años desde que el Estado apostara por esta política penitenciaria, le hemos entrevistado para que nos cuente lo que la dispersión supone para su hijo preso, Pipe, y para su familia.


  • P-¿Cuántos años lleva Pipe en la cárcel?

  • R- 15

  • P-Y en todos estos años, ¿en cuántas cárceles distintas ha estado?

  • R -Carabanchel, Navalcarnero, Valencia III, Valdemoro, Huelva I, Langraitz, Burgos... Ahora está en Huelva II. En varias de ellas, y ahora mismo, en régimen de aislamiento.

  • P-¿Qué régimen de visitas tiene?

  • R-Tiene tres vises al mes: uno familiar, otro con su mujer y otro con su hijo. Sus amigos pueden visitarle los fines de semana, pero siempre separados por el cristal.

  • P-Tu marido y tú ¿con qué frecuencia le visitáis?

  • R- Yo voy todos los meses, pero mi marido está enfermo y no puede hacer un viaje tan largo. Ha estado dos años sin verle, y cuando estuvo lo suficientemente bien como para viajar en avión, fuimos los dos; y a la vuelta tuvo que ingresar de urgencia en el hospital. Los accidentes de tráfico no son los únicos que la dispersión causa.

  • P-Pipe tiene un hijo pequeño. ¿Cómo viven él y sus padres el tema del alejamiento, las visitas, el entorno en el que se producen...?

  • R- Al principio el niño no quería hablar con su padre por teléfono: le tenía que hablar en castellano y no le reconocía. Ahora tienen una relación muy buena y de mucha confianza.. Pero está claro que esta situación supone una preocupación añadida para todos. Está creciendo sin su padre.

  • P-Todos estos viajes os tienen que salir muy caros.

  • R- Sí. Viajamos en el autobús de familiares -12 horas de ida y 12 de vuelta- hasta Sevilla. Luego, otro autobús a Huelva, y por fin, otro autobús hasta la cárcel. La vuelta desde la cárcel, en taxi. Más la comida y el desayuno. Hay gente que quiere ir a verle, pero no pueden porque aparte del coste del viaje, tendrían que dejar el trabajo el viernes al mediodía. O gente mayor, a los que el viaje se les hace demasiado duro.

  • P-Se está hablando mucho de que el Gobierno Vasco os va a quitar la subvención para los viajes.

  • R. Pues suponen una ayuda. Pero lo que más me duele es el desprecio y la mala leche que representa esta decisión.

  • P-Está claro que con las instituciones no podéis contar. ¿Y con la gente, los amigos...? ¿De dónde conseguís más apoyo?

  • R. Salvo excepciones muy dolorosas, la gente en general nos ha apoyado. Y también gente que no conocíamos: encuentras nuevos amigos. Es significativo que en 15 años, sólo tres fines de semana se ha quedado sin visita.

  • P-¿Qué te gustaría decir para terminar?

  • R. Los viajes, el dinero... no son una broma. Pero lo más doloroso es el no tenerle cerca, el verle tan de tarde en tarde, la falta de una relación más continuada... Le necesitamos con nosotros.

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